Las siguientes imágenes son testimonio del alborozo con que los globeros celebraron la lejanía de Salamero. Por fin pudieron pedalear relajadamente y sin presiones. Alguno verá en las instanténeas el preludio del fin. Ciertamente, más bajos no podemos caer.
Afortunadamente algunos subieron el listón y se batieron el cobre. Gavilán senior recuperó por fin parte de sus buenas sensaciones y acabó contento. Josep, entrenar entrena en el lado oscuro (o sea, casi nada); pero andar anda que se las pela. Jiménez, en su línea, padeciendo el síndrome Salamerobelix (de aquí en adelante "síndrome marmita"): que no voy, que no me encuentro, que si a ver con una tirita en la nariz ... en fin, como hoy le decía: aquí salvo Contador, todos tenemos algo que lamentar (algunos con razón; y hablo por mí). El Almirante no tuvo su día. Llegó grogui a la línea de meta, habiendo perdido las buenísimas (insultantes, diría) sensaciones de la pasada semana. Nuestros globerillos volvieron a comportarse. Pepe acabó dolido porque no se encontró tan bien como venía encontrándose últimamente. Pero es bueno que aprenda que éstos son años de aprendizaje. No cuentan los resultados, sino la actitud. Y creo sinceramente que en actitud nadie estuvo por delante. Si no recuerdo mal, en la Clásica del 92, un joven Armstrong llegaba el último delante mismo del coche escoba, y cuando ya habían desmontado parte de la infraestructura de la carrera. "Volveré algún año para ganarla", dijo. Ya imagináis quién ganó en el Boulevard donostiarra al año siguiente.
Acabando: que nos hemos relajado un tanto. Pero las ganas de pedalear a fondo no las hemos perdido, ni las vamos a perder. Felicidades a todos y mucha suerte en la Titan, Javier.
Primera imagen del día de la festividad de San Corró. ¿Es que se puede caer más bajo?
Sí, está claro que sí.
El barco globero se hunde a la espera de que Salamero vuelva a imprimirle un aire menos festivo.
Es justo reconocer que antes de la farándula, Josep se comportó como un jabato.
Tenía una foto de cada Alberto, para que no se pelearan. Pero la de Jiménez salió defectuosa. Que se peleen, pues. Esta vez la cosa fue de segundos.
Cuando hablaba de Gavilán senior, me refería a Unai, claro está. Él es el auténtico ciclista de la familia.
Falta menos de lo que pensamos para que Pepe supere el nivel de su padre; más por demérito de éste, que por méritos de aquél.
Tampoco falta mucho para que Lluís me super..., bueno, mejor me callo. Ya a día de hoy la única opción que me queda es castigarle sin bici unos meses.